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lunes

Última metáfora.

-Un reloj de arena vacío.to_cut_a_flower__by_citizenvisuelle

-¿Roto?

-No. Vacío.

-¿Y para qué sirve?

-Lo cierto es que nunca he pensado en él como un objeto con una utilidad intrínseca. Se trata, más bien, de una alegoría metafísica en la forma de un objeto común aunque defectuoso. Si pretendiera equiparme con algún objeto de tipo práctico, llevar una espada o incluso la proverbial guadaña sería mucho más apropiado. Aunque en cualquier caso no dejaría de ser una metáfora.

-¿Una metáfora de qué?

-¿Tú qué crees?

Se observaron durante un intervalo considerable de tiempo. El desconcierto se dibujaba en el rostro de ella. Una sonrisa suficiente en el de él.

-En realidad puede ser una metáfora del todo –continuó.- Aunque existen personas con una reticencia natural ante la evidencia más sencilla. Una metáfora puede ser tan rotunda como una pirámide pero hay seres que la apartarán de su vista con la misma facilidad con la que se espanta a una mosca.

-Entiendo –dijo ella de pronto.- No hay más ciego que el que no quiere ver.

-Interesante reflexión –contestó él con una gran sonrisa.-Dadas las circunstancias, quiero decir.

-Sí. Supongo que lo es.

Accionados por lo que parecía una misma voluntad aquellas criaturas diametralmente opuestas se dispusieron a observar como las gotas de lluvia se deslizaban por el cristal de la ventana, maravillándose mientras éstas se aventuraban por los caminos más insólitos, hinchándose y adquiriendo velocidad a medida que se tropezaban unas con otras en su recorrido a través de la superficie incolora.

Fuera había caído la noche. Tal vez había dejado de llover. El silencio que afloraba entre ambos enmascaraba cualquier murmullo que no fuera el de sus propias voces, proporcionando a aquella habitación blanca una oportuna cualidad de santuario.

-¿Siempre es así?- Preguntó ella interrumpiendo el silencio.- Quiero decir ¿Esto es lo que sucede con todos? La conversación, la sensación de bienestar, de placidez, de que el tiempo no existe o que tal vez nunca haya existido… Tu aspecto, tu forma, es exacta al recuerdo que guardo de mi primer amor. Y es extraño pero… ¡Me siento tan fuerte! Podría salir de aquí y regresar a mi vida, por mi propio pie, sin la ayuda de nadie. .. Sin embargo es imposible.

-Sí. Es igual para todos excepto en los detalles –reconoció mientras se sentaba junto a ella en la cama.- Esta noche, al llegar aquí, me encontraba de un humor extraño. Charlar contigo es, por decirlo de algún modo, una decisión personal.

-¿Puedes permitírtelo?

-No veo porqué no.

De nuevo sincronizaron sus ojos. El reloj de arena descansaba en su regazo. El fino vidrio relumbraba como si la misma luz estuviera impresa en las moléculas que lo conformaban. Él lo tomó abandonándolo sobre la mesita de noche. Después, los párpados se levantaron al unísono, como un prólogo de lo que sucedería a continuación. Una fracción de piel translúcida asomaba a través de ancho cuello de la bata de hospital que ella llevaba. El dedo índice, largo y frío de él, acarició despacio aquella zona; sin temor, con una curiosidad no fingida. La sensación, en términos asequibles para una comprensión humana, podría ser descrita como una gran tormenta eléctrica condensada en apenas unos milímetros de carne. Tras un tiempo indefinible en el que aquella impresión fue creciendo en intensidad, los labios ganaron el combate a los dedos, posándose por fin allí donde antes se había clavado la mirada.

***

Justo antes del amanecer ella abrió los ojos sabiéndose sola. Se preguntó algo confusa si aquella sería la primera y última vez que podría advertir con sus sentidos embotados el otro lado del velo. Sin embargo, nada había cambiado, al menos ostensiblemente. Una pantalla emitía ráfagas de luz intermitente que atravesaban la oscuridad con la fugacidad de un rayo al son de su pausado ritmo cardíaco. Sobre ella, la bolsa de solución salina destilaba rítmicamente hacía el catéter su líquido blancuzco, franqueando los obstáculos de la aguja hipodérmica y de la más azul de las venas de su muñeca izquierda, evocándole, de forma efímera, el peculiar objeto que tanto había llamado su atención en sueños.

Miró sobre la mesita de noche. Sorprendentemente continuaba en el mismo lugar, en la misma posición, como una huella anacrónica y absurda de que sueños y realidad a veces se confunden, excepto por un detalle: alguien le había dado la vuelta.

Al hilo de la iniciativa de El Cuentacuentos

Imagen: Citizenvisuelle

Safe Creative #0805130028241

19 Se mojaron.

jtad dijo...

Explíquese usted señorita
Por favor se lo pido ;)


Mis bendiciones para esta noche sagrada.
¡¡Muá!!

Tormenta dijo...

A ver... lo sé, la "muerte" me ha salido un poco pedante, y el cuento puede parecer un poquito críptico :P, pero no me pidas que te lo explique tío que minas mi moral XD
Pero por muy malo -o bueno, ejem- que sea, la intención, como siempre, es la de ser ...sutil. Si lo entiendes lo entiendes... y si no, pues seguiré contando la misma historia de otras maneras y probando suerte ;)

un beso y las mías para tí ¡¡solete!!

pd. como mi nombre aparezca esta noche en alguno de esos papelitos junto a la hoguera, me enteraré, no lo dudes...

Munlight_Doll dijo...

Me ha gustado la historia por su originalidad, el cómo le llega la última hora a ella es mucho más original que la clásica muerte con la guadaña. Tiene momentos muy poéticos, sobre todo el del beso y la mirada sincronizada que le precede. Lo único que me ha patinado un poco es que este escrito te ha quedado algo más farragoso de los demás que sueles escribir, que son poéticos y muy fluidos a la vez, pero eso ya son gustos personales^^

(¿Cómo la noche?XD Al menos, tras leer tu twit, no me he sentido tan desgraciadaXD)

Muchos besitos, Tormenta-sama,
Mun

~ dijo...

Pasan invisibles ella y él,la muerte y el tiempo ante nosotros,armados de palabras y colores,de metáforas y sueños,reloj de sangre y arena fundidas en un beso.
Mueve la brisa imperceptible el velo y en ese breve instante giró el universo.
Lo que no pasa desapercibido es la calidad de tu texto.Color sol en la noche del fuego,pasión y tentación entre cielo e infierno.
Y no falta la vida en forma de lluvia.
Y en noche tan mágica muchos besos mágicos cielo

caotica sara dijo...

ola!!
esta muy bien la historia... me ha gustado el debate trascendental y metafísico del principio... y el final sorprendente... un beso chau**

Sechat dijo...

Me he visto involuntariamente transportada en el tiempo y viviendo una clase de filosofía, pero ha sido sólo un momento (cuando me he sentido un poco perdida en el texto ji,ji). No obstante me ha gustado mucho, siempre consigues hablar de la muerte en tus escritos y hay veces en que me parece hasta simpática o por lo menos más agradable de lo que he pensado toda mi vida.

Anónimo dijo...

Es delicioso.
Y otro que yo me sé se deshace en alabanzas aunque no quiera reconocerlo.
Una cosa es leerte. Otra entenderte. Y si sumamos ambas cosas, se acaba conociendo un poquito mejor lo que hay detrás.
Un besico :)

+No te doy coba, no me adhiero a la sinsubstancia. Pero sobre todo lo digo por una cosa, y es que jamás te comparo :P


eolccloeeolcloe*

Anónimo dijo...

ESe papelito en particular me lo guardo cerquita del corazón.
Anoche ardieron otras cosas. No sólo en las hogueras ;)
Y continua probando suerte además de pensar que soy tan lerdo como para no entender ciertos detalles sutiles que como dices en la historia son tan evidentes como la pirámide de Keops o por lo menos como la de kefrén.
Parafraseándote "no me subestimes" queriad, que luego todo son collejas.......
Ais cielo mío, ¡que mal repartió está er mundo!

un beso como un queso para una pequeña luna manchega

XXXOOOXXX

printen dijo...

La verdad es que a mí también me ha costado un poquito coger el hilo. Sin embargo, aunque haya quedado algo denso, mantienes esa delicadeza que tanto me engancha, por ejemplo cuando se encuentra con el reloj dado la vuelta. Me queda la reflexión... ¿Hay que seducir a la muerte para vivir más tiempo? ¿Para los chicos hay una versión femenina? ¿Era en realidad la muerte o era un aprovechado?
PD: Aunque me cueste mucho escribir o dejar comentarios siempre vuelvo para leerte.
Un beso

мαяια dijo...

Joer... hacía mucho que no me pasaba por aquí... :(
Si ya digo yo que currar tanto (¡y en verano!) no puede ser bueno. Se pierden demasiadas cosas...

A mí, es que me gustan sobremanera los dramas y las tragedias, las historias que no acaban con final feliz. Siendo así, lo lógico es que el final del relato me resulte lo más poético (tristemente poético) y que el giro inesperado que toman los acontecimientos, además de dejarme rota, haga que la historia me guste más.

¿Me se ha entendido? Creo que cada vez me explico peor...

En fin, un placer leerte, como siempre. Mil besotes wapa!!

___________________ dijo...

Me encanta como escribes, eso no es un secreto. La historia me ha parecido deliciosa, con un punto de misterio, dejando parte en tinieblas, para nuestra imaginación.

A ver si recupero las entradas no leidas poco a poco y me paso más amenudo :S


Un abrazo,



Pedro.

Anónimo dijo...

Qué decir. Luego de leerte, uno piensa "me parece que tendría que dejar de publicar".
Me encantó. por sobretodo, el pequeño detalle. Gran idea.

Un beso desde el otro lado del océano.

Ricardo(¿Te acuerdas de mi?

Shadow Twilight dijo...

Si publicas en el blog imagino que habras aceptado la contingencia de comentarios y opiniones tanto buenos como malos. El mío para hoy es bueno.
No me resulta farragoso. Se lee estupendamente, y ese detalle... tiene magia.
Lo que escribes la tiene. El blog está lleno de magia.

Te felicito.

Besos

Perséfone dijo...

Queridísima, es un honor la petición que me haces, sobre todo si viene de alguien que escribe tan espectacularmente como tú, así que tómalo y llevalo contigo hacia tus bellas tierras.

Por mi parte estoy enredada en temas propios, en cavilaciones, reformulaciones... en fin. Mis letras no tienen por ahora el sabor que quisiera. Pero espero volver, con mas tiempo, con un mejor ritmo...

Besos!

Perséfone

Anónimo dijo...

Mi corazón es un viejo zorro.

Un beso, mi niña

Tío Ricardo

javi... dijo...

señorita Tormenta: olé usté.

Me ha gustado y mucho. No me ha parecido una muerte pedante ni me ha parecido críptico. Ya te lo he dicho alguna vez: no me gusta que me lo pongan fácil y tus escritos resultan casi siempre deliciosamente complejos y llenos de matices.

Y hoy no pienso poner ni un sólo pero.

besos (aún más) admirados.

V dijo...

Mi admiración va creciendo con cada nuevo cuento que inventas.
Hay calidad en lo que escribes, aunque la temática a algunos les parezca algo estancada existe una originalidad en tus historias que las hace muy poco susceptibles de comparar.

Te tuteo. De acuerdo, pero cuéntame el secreto.

Besos dulce Dama.

Cendra dijo...

¡Fantástico! Fascinante la relación que se establece entre la muerte y la mujer. Me recuerda, aunque sólo en la idea, a Las intermitencias de la muerte, de Saramago. Genial el toque final del reloj de arena de nuevo contando...
Un abrazo

La niña de los ojos tristes dijo...

Me ha gustado la imagen del reloj de arena vacio para sustituir a la guadaña. Aunque me ha parecido un poco enrevesada la forma de contarlo (porque me he perdido un poquillo al leerlo) Te lo digo una y mil veces tormenta, me encanta tu blog!