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domingo

la jaula.

-En mi vida me han llamado de muchas maneras, pero cruel… no. Cruel nunca.

La forzó a arrodillarse. Escuchaba su voz desapasionada mientras le tensaba los nudos de las muñecas. Un escuálido hilo de sangre se deslizaba a través de su índice cayendo a la tierra, gota a gota, absorbiéndolas al instante. Tenía los ojos secos, no lloraba. Apenas atinaba a balbucear algún insulto, palabras de socorro o súplica. Tampoco rezaba. No recordaba ninguna oración, ni sabía cómo ni a quién suplicar clemencia. En algún momento durante el trayecto en el coche había comprendido que iba a morir. Atada y amordazada, en la oscuridad, todos sus pensamientos, sus emociones, se redujeron a un terror sordo que se aferraba a cada fibra de su ser, convirtiéndola en poco más que un animal asustado.

El frío penetrante de la noche la arrojó de nuevo a la realidad. Cada célula de su cuerpo despertaba con una punzada de dolor. Percibía la humedad del suelo, cada piedra, cada astilla, cada hoja seca aguijoneándole la piel de las piernas, las profundas heridas que rodeaban sus manos y tobillos, todo ese sufrimiento amortiguado por el miedo atroz. Su vista se fue acostumbrando a la oscuridad. Los árboles desnudos, como esqueletos monstruosos, extendían sus afiladas ramas hasta el cielo, gigantescos, rodeándola en una inmensa jaula espinosa.

Le resultó irónico. Aquella mañana había amanecido tan gris como el resto, pero su intuición permanecía alerta. En el metro, sus ojos y su concentración se extraviaron del libro que sujetaba pulcramente entre los dedos para reparar en la gente que atestaba el vagón. Insignificante y sosa, no lograba atraer la atención de nadie. Era un muerto viviente más entre los muchos que se dirigían pacíficamente a sus trabajos, en los que tampoco, ninguno de ellos, destacaba del resto. Su atención regresó al libro donde las frases que atravesaban las páginas se mezclaban con sus pensamientos. El corazón aumentó de ritmo, su cabeza comenzó a palpitar. El aire viciado, el calor sofocante, aquella vibración insistente que trataba de adormecer su cuerpo, la asqueaban. Una absurda idea iba y venía en su mente. En vez de descartarla, como habría hecho en cualquier otro momento, resultó ser una revelación. Nadie la echaría de menos. No tenía familia. En el trabajo encontrarían un sustituto adecuado en menos de una semana. Pocos amigos se extrañarían de su larga ausencia. Tal vez algún que otro viejo amante dejaría un par de mensajes en el contestador, desistiendo poco después por falta de interés o resultados. En unos meses se habría convertido en un recuerdo desagradable. En un año, toda huella de su paso por la tierra se habría extinguido.

Aquella certeza hizo que saliera corriendo en cuanto el tren realizó la siguiente parada. Echó a correr hacía las escaleras mecánicas percibiendo como la brisa corrompida del subterráneo le acariciaba el rostro y el cabello como unos dedos espectrales y marchitos. Respiró hondo impregnándose de esa sensación sombría. En aquel instante alguien tocó su hombro. Un hombre joven, como otro cualquiera, llevaba en las manos su libro; de otro modo no habría reparado en su olvido hasta llegar a casa. Correspondió a su sonrisa amable diciendo alguna estupidez que ya no recordaba. Horas más tarde despertaba en su cama. Confusa. Nunca antes había experimentado nada tan intenso y excitante, y la vez tan aterrador en su vida. Sintió una mezcla de miedo y euforia, de sorpresa ante sí misma. Avergonzada buscó la ropa esparcida en el suelo. Unas manos cálidas aprisionaron sus pechos mientras intentaba incorporarse.

-Suéltame. Necesito irme.

-No.

No fue una súplica. Tuvo suerte de perder la consciencia junto con la cuenta de las veces que la había forzado. En algún momento de la noche se las arregló para vestirla y meterla en el coche sin ayuda. Despertó mientras la ataba. Un involuntario gemido de dolor fue sofocado con un brutal puñetazo en la sien. Después de aquello, tan sólo el silencio amortiguado por el ruido del motor y la oscuridad tras las ventanillas.

Pero ahora su cuerpo había despertado de nuevo. Temblaba violentamente. Se sentía más lúcida y consciente de lo que lo había estado en toda su vida. Él se había situado a la altura de su rostro, escondiéndose tras la bruma del cigarro que colgaba de sus labios. Sus ojos eran dos afilados puntos de luz rojiza que se clavaban en su piel como aguijones.

-¿Por qué? – preguntó.

Tardó en contestar. Acariciaba su cuello, la curva de su mentón, casi con delicadeza.

-Porque has logrado llamar mi atención.

Empujó su rostro obligándola a mirar hacía arriba. Las ramas de los árboles mutilaban el cielo, negro, sin estrellas ni nubes, un vacío infinito y desolador. Los temblores cesaron. Hubo un insignificante movimiento. Después un destello plateado y cortante. Sus ojos, antes fijos en la oscuridad, se cerraron con fuerza, una última vez.

Ni echando a volar había escapatoria, pensó.

Al hilo de la iniciativa de El Cuentacuentos.

Fotografía: Mehmeturgut.

somerights20

17 Se mojaron.

Ariel dijo...

Pues veamos, jejej me parece una idea muy original para salir de esta frase que me parece complicada :)

Roc dijo...

Desde luego, si hubieras vivido una situación parecida, no te habría salido tan maravillosa y terroríficamente perfecto el relato de lo acontecido (espero que no hayas pasado por algo ni aproximado.....)
Un abrazo.

Rocío dijo...

Me costó mucho encontrarte. Perdí el papel con la dirección ¿Te acuerdas? :) Lo encontré anoche hecho una pequeña pelotita de papel en el fondo de un bolso de invierno :P
Es un blog muy... oscuro. Me lo imaginaba así, no tan cuidado, pero si oscuro: te pega.

Por lo demás, no puedo decir mucho. Tan sólo he leído este relato de los muchos que tienes. Está bien. Quizás poco trabajado, inconcluso y bastante previsible, pero tiene un par de cosas buenas, pequeños detalles y el uso de la tensión en algunas frases.

Bueno. Si deseas una crítica más exhaustiva, ya sabes donde encontrarme.

Un beso muy grande, querida Yol

Sechat dijo...

Me gusta como describes los lugares y las sensaciones o pensamientos de los personajes. Creo que es parte de tu estilo. No obstatne, no es de los relatos que más me ha gustado. El final, se me queda un poco cojo. Eso sí, no desmerece al conjunto. Me gusta.

Anónimo dijo...

Bien.
Espero quee valga el escalofrío que todavía me recorre la espalda como crítica positiva.
Tal vez no es el mejor, pero me ha "encantado" porque el relato consigue lo que se propone: meternos en los zapatos de la muchacha, sentir lo que ella siente.
Esta semana te vuelvo a dar el visto bueno ;)te quejarás...

Un besito mi niña!

Clòe.

La Nena dijo...

Hola Tormenta, me ha encantado, ya veo que para gustos se pintan colores, porque algunas críticas son... bueno críticas al fin, pero a mi particularmente, me gustó porque lo sentí, el frío, el miedo, el dolor físico y mental, el buscar evadirse, aunque fuera utopía
Excelente narrativa
Saludos, desde el otro lado del charco :)

Anónimo dijo...

Jejejejejje
Bueno, bueno, bueno, bueno
¿Qué tenemos para hoy?

:P

Luego te comento.

Vete preparando.

Carlos dijo...

Escalofriante.
Más no es solo lo que el... le hace a ella,sino ya la atmósfera que envuelve los escenarios cotidianos.Lo bien que describes la acción que se desarrolla en el metro,ese vacío a ritmo de sonidos mecánicos que mueve las vidas ausentes de cada vez menos vida,esa luz de alarma que se enciende en ella,sin apreciar que es pero sintiéndolo.
Y esa mano,de cristal que le impide escuchar las voces que le dicen que huya!
Una mañana gris cualquiera.Y a raíz de ella ese hilo de color sangre con el comienzas el relato nos lleva a través de una magnífica narración de la tristemente certeza de su revelación.
Luchó contra esa vida muerta siempre,luchó contra la muerte por su vida,y nos llega,y deseamos matar,vengarnos,pero en aquel vagón de muertos vivientes,la podían llamar de muchas maneras,pero era sola.
A ti te puedo llamar genia :)
Un beso mágico cielo

*Tuve esa sensación pero a posteriori de ahondar en ese mundo del sueño y la leyenda,a ver si abro nuevos campos o termino durmiendo a todos xD

jtad dijo...

Me resultó muy oscuro, muy sórdido, y… me gustó.
Es diferente a lo que estabas escribiendo en las últimas semanas, por lo que: punto a tu favor.
El final, algo desconcertante. ¿Misterioso? ¿Sugerente?
Vale, insinuante. :)


Besitos chiquitiiina

V dijo...

Mi dulce Storm,parece que regresa usted a las andadas.
Pero usted puede hacer lo que le apetezca, porque lo que hace lo hace por lo menos, bien. Casi siempre muy bien. Y en ocasiones maravillosamente bien.

Saludos de su admirador.

Vlad_Temper dijo...

Acabas de recibir el Premio al Brillante Blog. Lo mereces mucho más que yo. Un saludo.

Anónimo dijo...

SOBRI: NO SE POR QUE, PERO NO PUEDO VER EL COMIENZO DEL RELATO¿ME LO ENVIAS X MAIL?

BESOS

TIO RICARDO, ENGRIPADO

______________ dijo...

Joder que fuerte. El inicio me recordo a tu relato de la loca y su carcelero ( no recuerdo el título), pero luego se convierte en algo peor más insano y oscuro. Una de tus obras de arte. Hacía una eternidad que no pasaba y tengo que decirte que sigues siendo la reina del negro.


Un abrazo,


Pedro.

Gitana dijo...

wow!!!! que historia!!!! fuerte... de verdad fuerte e intensa....

Shadow Twilight dijo...

Fantástico.
Es un buen trabajo, mejorable porque la idea es buena, y el final también pero algo queda suelto en el camino.
Soy adicto a tus tierras.

Un saludo!

Munlight_Doll dijo...

Escalofriante, tal y como lo ha descrito Carlitos. Los relatos de miedo son muy complicados, pero yo creo que para una maestra como tú nada es difícil :P

La protagonista me ha dado mucha pena, y me habría gustado otro final para ella. También me habría gustado que profundizaras más en el personaje del secuestrador, pero también está bien así, porque así mantienes el punto de vista de ella; dudo mucho que una persona raptada conozca el trasfondo de su raptor.

Él ha sido un capullo inteligente, ya que ha sabido escoger la víctima: alguien cuya ausencia no se eche de menos... ¿Y no la puede echar de menos alguien que inicie una investigación? ¿Por qué no sigues este cuento? :D

Un aplauso y un beso, bella vampira,
Mun

La niña de los ojos tristes dijo...

Muy muy buen relato, cada vez q te leo me sorprendes. Le has dado la vuelta a un deseo q todos tenemos, la necesidad de destacar. Enhorabuena