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martes

En la oscuridad se ven mejor ciertas cosas...

Hay en mi una mujer que no conozco.

Alguien que vela en mi largo viaje bajo mi piel aletargada, usando esta como quien se pone un vestido que le viene pequeño. Un corazón inflamado de visiones inagotables que junto al mío late, imprimiendo un ritmo diferente a mis arbitrarios sentidos. Una sangre que fluye ligera por mis venas, inspirando de forma secreta mis miembros e incluso mi voluntad. Una sombra ebria de vida y sensaciones que he rehuido desafiar siempre, pues su fuerza me doblega, intentando inútilmente abandonarla en el olvido, castigándola a base de indiferencia, negando obstinada su realidad, tan incuestionable si cabe como la mía propia.

Sin embargo actúo como su cómplice, aunque todavía no me ha revelado su nombre. Por las noches, justo antes de dormir, creo escuchar su voz en mi cabeza tarareando dulcemente canciones en una lengua extraña que nunca antes oí, pero que comprendo; musita historias del pasado, misteriosas y lúgubres que me estremecen. Me susurra secretos que nadie conoce, tan sólo ella. Hace que considere lo que yo sola nunca habría advertido. Me lleva allí donde nadie antes me ha llevado, donde nunca me aventuraría, a lugares con los que sueño, que temo, que desconozco y que, al mismo tiempo, anhelo conocer. En su compañía he paseado por mis infiernos privados, he caminado sin descanso por tierras exuberantes y baldías, he subido al mismo cielo y he mirado el mundo desde allí. De su mano he recorrido toda clase de laberintos bajo la piel, me he adentrado con paso seguro en la oscuridad de otras mentes, de otros corazones, y de esa forma, se me ha revelado la verdad del mío. He encontrado respuestas que no esperaba a preguntas que creía perdidas. He experimentado con intensidad la fugacidad del tiempo, observado lo engañoso de las palabras, de las opiniones, de la apariencia de las cosas. Gracias a ella he cerrado los ojos, he respirado hondo, y he podido ver.

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Todo gracias a ella que en el fondo es el fuego que arde en mis entrañas, el calor que aviva mis decisiones, mi carácter y mi espíritu. La culpable de todos mis aciertos y de alguna de las equivocaciones de las que más he aprendido. La que me enseñó el placer de abandonarse, de dejarse llevar y de guiarme por mi instinto. La dueña y señora de los abismos donde a veces me gusta asomarme para sentir realmente lo que es estar viva.

Es todo eso, mucho más, y aún así sigue siendo una desconocida.

No sabría expresar el porqué de esta constante lucha, en la que yo siempre, de una u otra forma, salgo perdiendo; qué resorte automático se acciona dentro de mí cada vez que me sorprende apareciendo en algún reflejo, enfrentándome con sus ojos como hogueras. No entiendo lo que trata de decirme, sólo sé que no es de las que se rinden fácilmente; nunca permitirá que me olvide de ella, y es gracias a esa certeza que mi vida conserva algo de sentido.

Fotografía: Melora (Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.)

16 Se mojaron.

Chris Stevens dijo...

Ten cuidado con Iron Man ok? x)

K dijo...

Vaya, este texto me ha encantado y lo digo de verdad, no por complacer.
En parte, todos tenemos dentro de nosotros ese hombre o esa mujer que desconocemos y que está ahí expectante, esperando el día en que le cedamos el turno para actuar o vayamos a pedirle cobijo.

Un beso y que tengas una buena semana!

Roadmaster dijo...

Me has recordado a la Niki de "Héroes" xD
Ah! Gracias por felicitarme ayer ^^

encantador de serpientes dijo...

Cambio duende repelente por mujer que se camufla bajo tu piel.
Impresionante. Anoche, cuando lo leí, (bueno...noche, noche...lo que para mí es la noche, vaya) estaba mi duendecillo cerrando la paradita de la realidad y abriendo la de los sueños, lo que me impidió dejar un comentario que se ajuste al reconociemiento que se merece este texto(Vuelvo del futuro: no lo he conseguido). Quería soñarlo, pero nunca recuerdo los sueños, o casi nunca...imaginate ya si hablamos de provocarlos.No serviria de nada.
Hay muchas cosas que escapan de mi mente, que nunca podré comprender; ahora hay otra: ¿cómo has podido plasmar tan sutil y desgarradoramente a ese ser que deseamos seguir pero que tenemos condenado hasta quién sabe cuándo en nuestro interior?
Me ha encantado por todo Tormenta, como siempre, claro.
Un beso enorme.

Juanjo dijo...

¿Has probado a dejarla salir a veces? ¿O eres de las que la tienes encadenada a una bola de hierro con una cadena de pocos eslabones?
Me ha parecido verla pasear en alguno de tus textos.

Vade retro dijo...

Dualidad mágica por demás la que describes amiga, eres muy afortunada, piensa que hay quienes viven la peor de las desolaciones: el no conocerse ni remotamente.
Un beso.

Ricardo dijo...

Inquietante mujer la que describe el relato. Esa que subyace y, ante la cual, resulta imposible no sentirse tentado de conocer.
Pero no sólo ocurre con la que se encuentra dentro. La otra, la que se atreve a mirar hacia adentro y servile de espejo para que podamos verla, es tan atrayente o más: O acaso la miel que brota de un panal es menos dulce que la que esta dentro.
Ambas mujeres son una tentación irresistible. Aunque para saborearlas, uno deba, inexorablemente, ser picado por las abejas.

Un cariño. Como siempre, he salido empapado.

lua dijo...

Yo también tengo una de esas y, la verdad, no creo que pudiera vivir sin ella.

Dark kisses

___________________ dijo...

Una de tus perlas semanales. No he parado y no he venido antes porque prefiero leer tus relatos cuando tengo tiempo de paledearlos y disfrutarlos.

Nadie conoce a nadie, ni nosotros mismos. Siempre tenemos esa chispa interior capaz de lo mejor y lo peor, en cualquier caso de lo genial. Magnificamente expresado.

Un abrazo muy fuerte.

aPerfectCrime dijo...

MUY BUENO... !!!!

Cuando está oscuro
todo empieza a verse más claro
en mi constelación

una crema de estrellas
parece cubrirlo todo
en mi constelación....

ESPECTROS........
Lo que NO REFLEJAMOS en el ESPEJO

Oski dijo...

Yo creo que en mi también hay un hombre que no conozco tras el cual se esconden secretos guardados en forma de duda, en forma de cortinas de agua que apenas dejan pasar la luz, ahogando y marchitando flores de lo que no fue y de lo que posiblemente nunca será.

Saber vencer a tu propio verdugo a veces cuesta toda una vida.

Un abrazo

El Peregryno dijo...

La vida es un coche de caballos desbocados,mejor soltar las riendas y vivirlo,cuántas vidas no habrá malogrado ya un exceso de control.Merece usted todos los elogios ke recibe

Perséfone dijo...

Conozco esa sensación,mas que sensación certeza, aquella maravillosa otra dimensión de uno mismo que a veces nos cuesta reconocer.

Besos!

Anónimo dijo...

Qué maravilla poder leer algo así una y otra vez a la semana.......

Princesa Dariak dijo...

Te entiendo. Ya te revelarà su nombre, es tuyo, tal vez... ya lo ha hecho.

Un abrazo de Luz.

Munlight_Doll dijo...

Releerte es un placer :D

Las personas somos demasiado complejas para poder describirnos con una sola personalidad ;)

Un besote enorme,
Moon Princess