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jueves

Abysus abysum vocat in voce

Espero, aislada en una calma tensa.

Desafiante.

Las agujas del reloj apuntan el ritmo del paso del tiempo,

pero en la mente son mis latidos los que calculan

el margen entre tus pasos.Desire_by_NeoPiter

Uno a uno, avanzan inexorables a mi encuentro

Como si todas las direcciones en la brújula fueran ahora una única… (yo).

Y los caminos que recorres y que no recuerdas siquiera haber escogido

despiertan en tu memoria inconsciente

el recuerdo de un sendero que nunca antes tomaste,

pero que de sobra intuías que algún día deberías emprender.

Y mientras te acercas, a pesar de la incertidumbre que te abruma,

en tu ingenuidad anhelas en mi la dulzura propia de un ángel

¿Tan debilitado estás de andar que la fatiga nubló tu juicio?

No encontrarás en mi cuerpo el descanso del guerrero,

ni la paz que tu alma ansia, ni evasión, ni refugio.

Hallarás la loba que late en mi pecho,

la fiera sedienta que aúlla en la noche

Adiestrada a base de un rigor de ausencias,

pero ávida de cada milímetro de tu carne.

-No quiera el destino que mi deseo se estanque

y se convierta en veneno.-

Fotografía: NeoPiter (Esta obra está bajo una Licencia de Creative Commons.)

lunes

Invisible. [...otra vez...]

lonerbyvokuro6bw.jpg

Una inesperada ráfaga de aire caliente se coló por la ventana haciendo estallar un barullo de papeles por toda la habitación, convirtiéndola en un caos blanco de hojas que se enredaban en mi pelo. Corrí para cerrarla intentando detener el vuelo de las cortinas que parecían querer escapar de la cárcel de mi cuarto para siempre, y al mirar el cielo del crepúsculo cargado y ambarino, y pensar que tú estarías bajo él en ese mismo instante, una corriente atravesó mi cuerpo produciendo tal sacudida que me obligó a cerrar los ojos para recuperar el aliento. Al darme la vuelta, todo era una anarquía de papeles y libros abiertos. Busqué en el suelo el último folio que había estado leyendo, tu carta.

Llevaba toda la tarde encerrada leyéndola una y otra vez, estudiándola, intentando descifrarla y desentrañar cada pequeño matiz, queriendo adivinar en la composición de las frases, en su orden, en cada signo de puntuación, un sentido oculto más allá del que revelaban abiertamente las palabras. Un código tal vez, algo que quizás debiera recordar, una pista que me diste en otro tiempo y lugar, una llave secreta, una clave. Pero todos mis esfuerzos fueron en vano, no conseguí ver más allá de ellas; todas hermosas, perfectamente escritas con tu letra menuda y clara, pero cada una asestando un golpe letal en mi corazón, aguijoneando mi cerebro.

Volví a mirar el cielo, sentí miedo de verdad; miedo de ese que parece acechar siempre, que aguarda incluso en la oscuridad que hay detrás de cada parpadeo. ¿Cuántas formas existen en ésta realidad para decirle a alguien que le amas? ¿Cuántas puede improvisar una persona en el tiempo que le ha sido concedido? De todas ellas me has convertido en blanco, y sin embargo nunca ha sido suficiente.

Y allí, aferrando tu carta, en mitad de la tormenta eléctrica que amenazaba con romper en cualquier momento y hacer que temblase hasta el mismísimo eje de la tierra, en cuestión de segundos, me hice invisible. Fue un proceso paulatino que comenzó con un intenso hormigueo en las manos.

Al principio fueron mi carne y mi piel que se diluyeron dulcemente como si se tratase de un perfume en el éter; después mis ropas se fundieron con el aire; tras ellas mi voz, que se convirtió en fino cristal, y en último lugar mis ojos, que apagaron su brillo como una bombilla que se funde repentina.

Y aquí estoy, escribiendo con mis manos transparentes ideas y palabras que pienso con mi cerebro incorpóreo, mientras observo tus intentos desesperados para que vuelva a aparecer ante tu vista, ante la vista de todos. Pero yo, que en algunas ocasiones puedo llegar a ser una chica lista, sé que no se puede amar lo que no se conoce, lo que no se percibe, ni con los sentidos ni con el corazón, lo que no se ve. Y si presumes ver algo, una débil silueta con mi forma, con mi color, con mi voz y que huele a mí, debes saber que esa sombra no soy yo, es tan solo un reflejo. Puede que te conformes con ella y sea suficiente para que la ames, pero no lo es para mí que conozco la inmensidad que se esconde detrás de mis ojos y mis palabras, lo oculto, lo que tú llamas ‘secretos’, que nunca han sido tales, pues no puse barreras ni fabriqué muros que no pudieses franquear simplemente con tu deseo de hacerlo; porque créeme, el misterio se habría resuelto tan sólo con una pequeña dosis de curiosidad.

(Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.)

martes

...la "Diosa" en mi...

Luna, madre benefactora,

tu luz y tu fuerza guían mis pasos,

Las mareas vitales, el influjo de las líneas de poder

imperan en mi cuerpo, que se abre

como la semilla en la tierra

al recibir el favor del agua y el sol benéficos.

Y valiéndome de la intuición y la sensibilidad

que La Diosa me ofreció como presentes,

Camino sintiendo la plenitud de mi feminidad

Bajo sus diversas apariencias:

-Doncella, Madre y Anciana-

Hacia la culminación de mi destino,

Cualquiera que sea

En armonía con la naturaleza siempre sagrada,

A través de la fecundidad de cada uno de mis actos.

_Mending_broken_pieces_

Fotografía: Finduilas-oronra (Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.)

lunes

(...)

Unmolested_For_A_Few_Days_by_hakanphotography. . . .

"Sé bien de qué huyo, pero aún ignoro lo que busco"

M. E. Montaigne
. . . . . . . . . .

Huyo; o dicho de otra manera: me voy de vacaciones. Desconectaré por unos días y no podré refugiarme en vuestros hogares. Os echaré de menos.

Os dejo con algo que escribí hace tiempo.

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. . . . "Ocurra lo que ocurra, aún en el día más borrascoso, las horas y el tiempo pasan" (W. Shakespeare)

Últimamente suelo sentarme a solas en mi cuarto, miro a mi alrededor, y lo único que soy capaz de ver es una habitación llena de cosas.
Mi cama, la ropa, la lámpara, la ventana, los recuerdos. No les presto demasiada atención, no pienso en ello ni me preocupa. Me siento segura porque sé, de un modo intuitivo, que todas esas cosas seguirán en el mismo sitio cuando regrese; cómo si de alguna forma se encontraran atadas a mi vida tan sólo por el hecho de necesitarlas, de utilizarlas de vez en cuando o de haberlas comprado; convertidas en un referente, aportando una apariencia de solidez a mi existencia.
Y aún así tengo la certeza de que tan solo es una ilusión fácil y absurda, pues ni tan siquiera las montañas más majestuosas de la tierra perdurarán eternamente, algún día, una a una acabarán estallando.
Todo muta, el mundo entero tiende al cambio, variar está en la naturaleza misma de las cosas. Tal vez en unas sucede más despacio que en otras, pero al final se alteran. Pierdes uno de tus pendientes favoritos, tu camiseta se destiñe, el televisor se avería y la puerta del armario ya no cierra bien. Todo se rompe, se desgasta, se transforma en otra cosa o incluso desaparece para siempre. Y esa condición nos incluye a todos nosotros, a las personas, que en cierto aspecto somos también “cosas” para otras personas.
Y no podemos interrumpir el paso de los días y detenernos en nuestra infancia, ni conservaremos nuestras creencias ni nuestros cuerpos tal y como son ahora. No nos gustará siempre la misma canción, no volveremos a amar de la misma forma a alguien, no hablaremos igual, no pensaremos lo mismo. Los colores, los aromas, los sabores serán diferentes en circunstancias muy parecidas. Lo que hoy nos gusta tal vez lo odiemos mañana, y quien esta noche ocupa un sitio a nuestro lado, puede que en un minuto cambie de opinión y se marche siguiendo su propia estela de renovación.
No podemos hacer nada para detener este ciclo, ni intentar que lo que nos rodea permanezca inmóvil, anclado en la forma y el aspecto que deseamos. Hemos de aceptar que somos incapaces de atrapar la esencia de las cosas. En ese instante exacto en el que todo es tan perfecto, parpadeamos, y se nos escapa.
Pero aunque pueda parecer angustioso o paradójico, tiene sentido. A pesar de que nadie nos haya pedido permiso para participar en esta inmensa espiral, en un proceso en el que nunca podremos parar y dar marcha atrás a lo sucedido, la fragilidad de lo que nos rodea nos ayuda en nuestra ceguera a apreciar la belleza, la importancia de cada segundo; pues si todo cambia necesariamente, tú y yo, aquí y ahora, somos únicos y este momento es irrepetible.



Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons Fotografías: ???

jueves

estúpida metáfora de mi existencia

I_dreamed__by_ivorylily

“La mecánica cuántica es una precisa descripción matemática del comportamiento de las partículas fundamentales que conforman la realidad física. Una de las conclusiones más asombrosas, es que las partículas observadas, especialmente los electrones, se comportan de dos formas: como partículas y como ondas. "Como onda, el electrón no tiene una ubicación precisa y existe a partir de un "campo de probabilidades". Como partícula el campo de probabilidades colapsa para fijar un objeto sólido en el tiempo y el espacio. Esto significa que cuando el electrón no está siendo medido es onda y cuando es observado se convierte en partícula. Toda nuestra realidad esta construida con partículas que se comportan de esta curiosa manera"... Ésta dependencia de la existencia de la partícula con el observador es el llamado principio de Incertidumbre formulado por Heisenberg. Quiere decir que depende del observador el que la realidad se fije y pueda ser observable, sin el observador la realidad es solo un campo de posibilidades.

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El Tiempo transcurre lento ésta tarde, es como si se hubiera olvidado completamente de mi. Tal vez fui yo la que me olvidé de Él, en cualquier caso, ahí fuera la vida “sucede”. Oigo sus gritos a través del cristal. Quizás tan sólo tendría que abrir ésta ventana para poder participar de ella…, pero aquí dentro, atrapada, la vida únicamente “pasa”, aunque lo hace al ritmo de una serena y melancólica melodía de piano, que yo compongo a base de calladas notas.

Fabrico mi propia verdad a medida… así todo es más sencillo.

También he inventado un nuevo idioma hecho a base de silencios que creo que sólo tú entenderías. El de las palabras ha dejado de funcionar. Lo prefiero así: articular mensajes mudos. Mi cerebro, el emisor; el aire, el medio a través del cual los sueños se propagan; y el receptor, el perpetuo infinito. Tal vez éstos se eleven al cielo, atravesando la atmósfera y llegando al vacío, y en su vagar, colisionen con otros sueños creados a su vez por otros seres atrapados en sus propias jaulas, y se confundan con ellos, mientras surcan el espacio sideral errando lánguidamente.

Tal vez sea allí donde los sueños por fin se cumplan, generando realidades alternativas a ésta, paralelas, en las que consigo todo aquello que anhelo.

"¿Quién sabe de qué fluido están hechos los pensamientos?"

Pero aquí, en mi jaula, floto y asciendo como una pluma presa de la brisa…intentando entrenar mi mente ante la inconsistencia de la realidad, la paradoja existencial… para volver a caer, cautiva del humo de los cigarrillos que fumo sin parar.

★ ★ ★ ★ ★ ★ ★ ★

Fotografía: Ivorylily (Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.)

sábado

s.o.l.e.d.a.d.

Untitled___The_Faithful_Beggar_by_pirifool

Me persigues. Acechas en las sombras.

Aguardas en la oscuridad que surge detrás de cada parpadeo.

Velando mis sueños, debajo de mi cama, te escondes.

Me sonríes en todos los espejos, reflejando mi confesado vacío.

Me hablas cuando deseo permanecer en silencio, y tarareas tristes canciones, que me arrastran al ayer.

Pasas las páginas de mis libros de poemas, los recitas conmigo en mi mente. Leemos al unísono las mismas oscuras líneas, y nuestras voces se mezclan y confunden.

Caminas a mi lado, invisible, en silencio, pero escucho tus pies deslizarse pisando sobre mis propias huellas.

Te coges fuertemente de mi mano cuando contemplo el horizonte a través de mi ventana. Al escuchar la cristalina risa de los niños, los gritos de felicidad.

Acaricias despacio mi frente con tu helada mano, mientras derramo lágrimas saladas, que llegan a convertirse en grises océanos en los que puedes nadar a placer.

.

.

Dime la verdad sombría Dama, ¿acaso te enamoraste de mi? Y si fuera así, dime si no frustraré tus esperanzas y dañaré tu pueril orgullo, cuando al mirarte en mi alma, tengas la certeza de que nunca, excepto en mi último instante en éste mundo,

seré tuya.

Fotografía: Pirifool (Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.)

martes

Lakes of soul

Escucha...

Al despertar, no habrá un sembrado de rojos tulipanes

embelleciendo mi ventana.

Ni ésta noche pasearé bajo un cielo cuajado de estrellas

capaces de eclipsar todas las luces de la ciudad.

No habrá violines susurrando melodías espontáneas,

Ni las copas de los árboles, con su mudo fragor, bailarán para mi.

No me perderé de nuevo en el bosque, no tañerán las campanas

en la lejanía del crepúsculo,

No estallará una tormenta.

No vendrás a buscarme con el pelo mojado y la mirada vibrante.

No haremos el amor frente al fuego que encendiste

para que entrara en calor.

No pasearé por los acantilados, aguardando tu llegada.

El viento no tejerá mi pelo con caprichosas formas.

Ni aullará el Lobo a la luna creciente.

No podré atravesar los espejos, ni tomar el té con el Sombrerero,

tal vez nadie me espere para cenar.

Pero, puedo soñar con ello, puedo…

Simplemente soñar.

Peace_by_kayceeus

Fotografía: Kayceeus (Esta obra está bajo una Licencia de Creative Commons.)

jueves

Todo arde si le aplicas la chispa adecuada

Flames_of_Desire_by_AngelicStudios

Él me mira. Yo, le miro.

Un silencio frágil nos besa la piel, como el susurro de las alas de aquel pájaro, que oscuro e impasible, sobrevuela nuestras cabezas. Y en la distancia, cada uno contempla diferentes horizontes

que sin saberlo,

se unen en un único punto.

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Palabras. Mudas, calladas, pronunciadas con los latidos del corazón, al compás de unos sentimientos que nacen y mueren a con una rapidez vertiginosa. Nuestros labios no articulan sonido alguno, son nuestras manos las que ansían hacer todo el trabajo.
. .

Magia. Poderoso y a la vez lejano, el destello de un relámpago anuncia la esperada llegada. El viento hostiga nuestros cuerpos con el mismo ímpetu, la tierra gira con igual velocidad, y los pensamientos (las ideas) vuelan y parten unos en pos de los otros, soñando, tal vez, con alcanzarse.

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Electricidad. El magnetismo se adueña de los poros de nuestra piel. El imán de los sentidos, absoluto amo de las sensaciones. La atracción de los cuerpos que gravitan alrededor de la cegadora energía que desprende nuestra corriente sanguínea.

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Y deseo. Las percepciones totalmente extraviadas. La razón transformada en puro desvarío. La imaginación y la intuición nos guían por caminos nunca antes transitados, y las emociones, empujan nuestros actos a través de eso que el mundo se empeña en llamar amor.

Fotografía: AngelicStudios Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.

lunes

La noche que contamos estrellas

Illusion_____by_saligia

Pasó la mañana, y pasó la tarde,

tan sólo me resta la noche.

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Siento como si pudiera fundirme en su oscuro vacío,

transparente, cristalina.

Puedo ver a través de mi

su reflejo quebradizo.

.

Si ahondo algo más,

el eco pálido de algún astro

que al pasar, quedó impreso en mis ojos.

Las huellas de tus dedos dejando estelas en mi carne.

Y penetrando un poco más,

el vestigio luminoso de tu voz pronunciando mi nombre.

Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons. . Fotografía: Saligia

miércoles

Cosas que nunca dije.

I. Estoy cansada. Cansada de escucharte y escucharte. De intentar ayudarte…sin que oigas nada de lo que yo tengo que decir. Nunca. Desaparezco cuando no me necesitas.

II. Si me sigues mirando así, puede que pierda el control… aunque yo nunca he tenido de eso.

III. Bendigo la noche en que te dejé para siempre. La segunda peor de mi vida, pero jamás podré agradecerte lo suficiente que me hicieras sufrir tanto…si hubiera sido de otra forma, tal vez seguiría contigo. No imagino peor castigo.

IV. Fuiste mi amor platónico, durante muchos, muchos años, pero ahora me pareces más simple que el mecanismo de un botijo.

V. No te admiro, no pienso que seas superior al resto, no creo que tengas algo realmente algo especial que te diferencie de todo lo que he conocido. He pasado muy buenos ratos junto a ti, me he reído, me has ayudado en momentos difíciles… pero para mi, la magnitud de las personas se mide por su capacidad de aceptar sus propias limitaciones y de vivir como si éstas no importaran en absoluto. Y ese, querida, no es tu caso.

VI. El hecho de que me recordaras, una y otra vez, durante nuestra relación, cada uno de mis defectos y errores, no te hacía mejor persona que yo. En realidad lo único que demostró, fue tu absoluta mediocridad a la hora de quererme. Hay que pasar por encima de ciertas cosas para poder decir, con todas las letras: YO TE AMO.

VII. No me líes. Sé perfectamente lo que es la amistad…lo que tú deseas es otra cosa. SALIDO.

VIII. No. No te echo de menos. Estoy muy tranquila sin ti.

IX. Me he pasado toda la vida soñando con encontrar a alguien totalmente diferente y extraordinario. En mi mente, imaginé toda clase de perfecciones en el ser que estaría a mi lado para siempre. Nunca, jamás, ni en la más extraordinaria de mis alucinaciones, soñé que podría existir una persona con tu grandeza en todos los sentidos. Cada día te admiro más; cada noche me sorprendo amándote más. No cambies nunca, pase lo que pase.

X. A pesar de todo, aquella madrugada, te llevaste una parte de mi corazón, y ese vacío, nada lo podrá llenar ya. Te quise mucho, más de lo que pude reconocer mientras estabas cerca. Sólo quiero que sepas, estés donde estés, que te perdono por todo, que aquí se acaba el rencor. Lo prometo. Ve en paz. (No te olvido).

(Todas ellas van dedicadas a personas que en algún momento han pasado por mi vida, o están en ella. Un verdadero desahogo, lo recomiendo)

Idea original de Mun, mi duendecilla favorita. Fotografía: Pirifool

lunes

Destierro

Fue el azar quien me condenó al exilio en estas tierras,
Lejos de cada una de tus palabras.
La soledad es ahora mi carcelera y mi única amiga
Y la ausencia, la condena a la que fui sentenciada.
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En esta distancia a veces los colores se confunden,
Se debilitan como en una madrugada.
Las cadenas son las alas que nunca tuve
Los barrotes miden el trayecto que nos separa.
.
Por eso mis pasos en este destierro producen una estela
Que deliberada deja mis huellas grabadas…
Pues dime quién, en la lejanía, puede distinguir la plateada línea del horizonte
De las azuladas y cenicientas montañas.
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Dime quién, el vasto mar del ancho cielo.
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Dime quién, el albor del amanecer del resplandor de tu mirada.

in_the_end___by_Niktoria

(Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons. ) Fotografía: Niktoria

sábado

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At_Another_Afternoon_by_TOYIB

Fotografía: Toyib

En la noche que envuelve

negra como el infierno de un polo a otro

agradezco a los dioses, quienes quiera que sean,

mi alma indomable.

W. E. Henley

martes

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(play it)
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Entra.

Afuera arrecia el temporal. Estás cansado y calado hasta los huesos. Yo te daré el descanso que necesitas esta noche. A mi lado encontrarás por fin la paz que tanto anhelas. Tan sólo debes seguirme.

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Toma mi mano.

Siente su calidez y suavidad. Deja que tus ojos, poco a poco, se acostumbren a la acogedora luz de ésta llama que tenuemente ilumina las tinieblas que nos rodean, y sígueme a través de ellas, déjate guiar.

. . .

Camina.

Si confías en mi yo puedo ser el bálsamo que ansia tu agotado corazón tras el largo, largo viaje. Escucha mi voz, cuya tonalidad ya conoces, y deja que acaricie tu alma, que tranquilice tu espíritu y arrulle tus sentidos.

. . .

Siéntate conmigo junto al fuego.

Calienta tus manos. Permite que en tu rostro se dibuje una ligera sonrisa que reconforte tu cuerpo, y deja que mis labios sellen con un beso los tuyos, apaciguando todo el dolor que llevas dentro.

. . .

Mírate en mis ojos.

Observa como reflejan el brillo de los tuyos. Recuerda esa lejana estrella prisionera de las ilusiones que alguna vez tuviste, cuyo fulgor aún continua iluminando, con la misma intensidad, cada paso que das en el camino.

. . .

Y no temas nada.

Pues esta noche para ti he convertido al Tiempo en mi esclavo. Atravesé silenciosamente la cristalina superficie de un espejo, y buscándome, cayó preso de la fantasía de este sueño que ahora te regalo, de cuyo reino él ya no es el amo, sino tú.

(Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons. ) Fotografía: Aidyen

jueves

anoche

La brisa nocturna acaricia mi cabello y dulcemente me obliga a abrir los ojos. Veo las estrellas, he paseado bajo ellas durante horas, y ahora descanso tumbada en la hierba mientras la luna tiñe de nieve mi piel. Respiro hondo… intentando llegar al estado Alfa; niveles superiores de consciencia… ya sabes. Uno, inspiro, dos, expiro, tres, inspiro, cuatro, expiro, cinco… me besas, siempre me cortas el rollo. Noto tus labios fríos como si la luna te hubiera estado besando y tú me hubieses devuelto ese beso.-Sonríe- dices, y yo te miro, escucho tu voz y no sonrío. No tengo porqué. Me doy cuenta al ver tus ojos que esto no es más que un sueño, que en este justo momento estoy durmiendo sola en mi pequeña cama y a la vez sigo atrapada en una alucinación consciente. Me remuevo entre las sábanas pero no puedo despertar. Me incorporo, y la hierba se vuelve pegajosa bajo mis dedos. Miro y veo mis manos verdes; las estrellas comienzan a caer vertiginosas desde el cielo y el bosque se convierte en un campo de batalla. Oigo gritos, alguien gime, conozco su voz y deseo con todas mis fuerzas correr a ayudarla, pero no se donde estoy y no reconozco de donde proviene el sonido. Aúllo tu nombre aterrada, hace unos segundos estabas sobre mi cuerpo pero la irrealidad del ensueño se revela y descubro que estoy tan sola en medio del caos como en mi propia cama. –Si al menos pudiera abrir los ojos un segundo, despertaría- Me pongo en pie y comienzo a andar sin rumbo; los árboles están ardiendo por todas partes y yo me siento helada de frío. Huyo del fuego hacía la oscuridad, y de pronto ésta lo absorbe todo, luces y sonidos, tan sólo resta un murmullo ahogado de explosiones que llega del exterior de ningún sitio, donde ahora me encuentro, y el sonido de mi respiración entrecortada. Tengo los pies mojados, tiemblo, me muevo torpemente en la negrura intentando no tropezar, con los brazos extendidos, siguiendo el repiqueteo de gotas de agua que pronto comienzan a caer sobre mi cuerpo, gélidas. Una luz hiere mis ojos. Corro hacía ella y tú estás ahí, en el centro de la nada, tranquilo como siempre, sentado con un libro en el regazo. Avanzo desesperada, me arrodillo, te abrazo.Grito y te pregunto, pero no haces caso de nada de lo que digo, solo me miras y me besas de nuevo. Ésta vez encuentro tus labios muy cálidos; los recibo perpleja pero acabo fundiéndome en ellos y busco tu lengua. Sigo mentalmente el recorrido de tus manos anticipándome a él, conociéndolo de sobra, rindiéndome y a la vez esperándolo con avidez. -¿Qué haces?- pienso- ahora no podemos… ¿No te das cuenta? esta ahí fuera, la he oído!- pero continúo besándote sin hacer nada para detener tu avance bajo mi ropa, gozando con la sensación de mi piel húmeda y fría bajo las yemas de tus dedos. Y sigo adelante terminando con la docilidad y alejando de mí el sentimiento de culpa que me paraliza las manos, con una mirada afilada. -Nada importa excepto lo que va a suceder- me digo. Y en mi cama, tras una descarga de luz por fin consigo abrir los ojos, y las sábanas son ahora tu piel sobre la que descanso. Me hago un ovillo como siempre, y cierro los ojos para volver a dormir, preguntándome, justo un instante antes de que el sueño vuelva a atraparme, si alguna vez seré capaz de vencer mi deseo y hacer lo que tengo que hacer.

Fotografía: Kedralynn (Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.)

martes

Y el misterio de la noche

Y el misterio de la noche me fue por fin revelado…

Susurró en mis oidos una canción primitiva y la vez renovada,
Lady_Morgana_Black_Forest_by_aidyenAvivando los entumecidos sentidos.
El velado Secreto ya no será tal;
más en mi boca, tan sólo palabras clandestinas
enigmáticas a los oídos de aquellos que desconozcan,
La cadencia del oscuro canto de la creación.
Podría alimentarme de él en los crepúsculos venideros…
Aspirarlo como la más aromática de las esencias
Embriagarme, bailar desmedida
a su son, en torno a las hogueras;
Y arroparme a su amparo,
Cuando al despuntar el alba,
la magia como todo lo prodigioso,
se desvanezca ante la ardiente luz del tirano sol.

(Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons. ) Fotografía: Aidyen

domingo

258

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Hay cierto sesgo en la luz

de las tardes de invierno,

que agobia, como el peso

de los cánticos de las catedrales.

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Nos infringe celestiales heridas

que sólo pueden cicatrizar

en las luchas interiores

donde reside su razón de ser.

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Nadie puede orientarse, nadie

su impronta es la desesperación,

un inmenso sufrimiento

que nos expulsa de la atmósfera.

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Cuando aparece, el paisaje escucha…

las sombras detienen su aliento;

cuando se marcha… es como la distancia

ante la belleza de la muerte.

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Emily Dickinson.

Fotografía: Thisyearsgirl